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jueves, 21 de agosto de 2008
lunes, 18 de agosto de 2008
miércoles, 13 de agosto de 2008
¿Qué es especismo?
Me preguntaban hace poco en qué consiste la discriminación conocida como especismo. Las definiciones que TSA ha preparado para las nuevas ediciones del Diccionario de lengua española de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE) son las siguientes:
especismo 1. m. Discriminación hacia aquellos individuos que no pertenecen a una cierta especie. especista 1. adj. Perteneciente o relativo al especismo. || 2. adj. Partidario del especismo. U. t. c. s.
Como otras discriminaciones del mismo corte (sexismo, racismo), el especismo entiende que hay ciertos individuos (en este caso, animales no humanos), que por el hecho de ser morfológicamente distintos al ser humano, han de ver sus propios intereses (de asociación, de ir donde les plazca, de juego, de solaz físico) socavados para plegarse a lo que arbitren los discriminadores.
Óscar Horta explica que la cuestión de la consideración moral de los animales no humanos ha sido tratada a lo largo de la historia de manera muy puntual y marginal; a mí me gusta matizar que ha sido tan puntual y marginal como recurrente. Para llegar a una conclusión o a otra, en toda época ha habido alguien que ha pensado, con mayor o menor intensidad, con más o menos calado, en la relación que los seres humanos mantienen con el resto de los animales. La reflexión ha podido hacerse desde el plano religioso (en un espectro que abarca desde Pitágoras a los jainistas, desde los ascetas budistas o cristianos hasta Gandhi), del derecho (está presente una reflexión en Tomás de Aquino, que Francisco de Vitoria no olvida; el autor arábigo de la Disputa entre los animales y el hombre —planteada en forma alegórica y de querelle— es otro de sus ejemplos) o literario (nadie puede olvidar el caballo de Dostoyevski o la ostra parlante de Voltaire, o las bestias manchadas de sangre en la obra de Plutarco), pero lo que viene a ser claro es que algo está mordiendo en la conciencia del hombre justo cuando piensa en qué estamos haciendo con aquellas especies que no son humanas.
Desde hace poco tiempo, apenas algo más de treinta y tres años, desde la bomba intelectual que supuso la publicación de Animal Liberation, de Peter Singer, el enfoque animalista ha ido derivando poco a poco; las posiciones anteriores, que se detenían en los deberes por compasión o benevolencia hacia los animales no humanos bajo nuestro poder (en el más puro aspecto ético kantiano) y la clase de trato dado a los animales no humanos al utilizarlos, han virado al cuestionamiento del derecho de los humanos a usar, como si fuesen objetos éticamente irrelevantes, a los animales no humanos.
Este derecho de uso, inserto en toda cultura humana, se hace en virtud del especismo: la firme creencia —basada en un prejuicio y que no se apoya en motivo racionalmente defendible alguno— de que los animales no humanos están aquí a nuestro servicio, que no tienen intereses propios, que ni sienten ni padecen y que, por encima de su voluntad, ha de primar la nuestra.
Así, el especismo hace referencia al principio ideológico en el que se amparan todas las actitudes deplorables que el hombre tiene con el resto de los animales: desde prender fuego a gatos a colocar a delfines en acuarios para el solaz de la gente; desde catalogar a los animales vacunos como cosas que se comen hasta emplear a otras especies para que nos hagan compañía (eso sí, siempre en el modo que nosotros queramos). El resultado más evidente del especismo es que los animales pasan de ser seres autoconscientes y con intereses a objetos manipulables, cuyos intereses no se tienen en cuenta, que pueden ser poseídos y comprados como mercancía. Para decirlo más clara y crudamente: gracias a esa discriminación, pasan a ser nuestros esclavos.
Para el mismo autor, especismo es:
(…) la discriminación de aquellos que no son miembros de una cierta especie (o especies). En otras palabras: el favorecimiento injustificado de aquellos que pertenecen a una cierta especie (o especies).
Y culmina escribiendo:
El especismo ha sido definido en ocasiones como un trato desventajoso (o una consideración desigual) basada únicamente en la pertenencia a la especie. O un trato o consideración que favorece a los miembros de una cierta especie (o de varias especies) en función de factores que no tienen que ver con sus capacidades individuales. Estas definiciones, sin embargo, no parecen adecuadas cuando son contrastadas con la consideración que comúnmente reciben las distintas defensas de las discriminaciones intraespecíficas. Aquellas posiciones que defienden que los humanos varones o de ascendencia europea poseen determinadas capacidades individuales y que por ello deben ser favorecidos son comúnmente tildadas, si el criterio apelado es moralmente injustificado, de sexistas y racistas. Tomemos, por otra parte, la discriminación que han sufrido a menudo aquellos con síndrome de Down.
Ésta no es considerada de manera distinta según sea defendida sin aducir ningún argumento o sobre la base de que no poseen determinadas capacidades. No hay motivo alguno, pues, para conceptualizar el especismo de modo diferente.
Cabe también indicar que esta definición implica que una diferenciación justificada que distinga entre los miembros de especies distintas no será especista (al igual que no es sexista, por ejemplo, defender que las mujeres, y no los hombres, puedan tener derecho a atención ginecológica). El especismo, por definición, es una posición moralmente injustificada.
http://robertokles.blogsome.com/2008/03/03/p138/
especismo 1. m. Discriminación hacia aquellos individuos que no pertenecen a una cierta especie. especista 1. adj. Perteneciente o relativo al especismo. || 2. adj. Partidario del especismo. U. t. c. s.
Como otras discriminaciones del mismo corte (sexismo, racismo), el especismo entiende que hay ciertos individuos (en este caso, animales no humanos), que por el hecho de ser morfológicamente distintos al ser humano, han de ver sus propios intereses (de asociación, de ir donde les plazca, de juego, de solaz físico) socavados para plegarse a lo que arbitren los discriminadores.
Óscar Horta explica que la cuestión de la consideración moral de los animales no humanos ha sido tratada a lo largo de la historia de manera muy puntual y marginal; a mí me gusta matizar que ha sido tan puntual y marginal como recurrente. Para llegar a una conclusión o a otra, en toda época ha habido alguien que ha pensado, con mayor o menor intensidad, con más o menos calado, en la relación que los seres humanos mantienen con el resto de los animales. La reflexión ha podido hacerse desde el plano religioso (en un espectro que abarca desde Pitágoras a los jainistas, desde los ascetas budistas o cristianos hasta Gandhi), del derecho (está presente una reflexión en Tomás de Aquino, que Francisco de Vitoria no olvida; el autor arábigo de la Disputa entre los animales y el hombre —planteada en forma alegórica y de querelle— es otro de sus ejemplos) o literario (nadie puede olvidar el caballo de Dostoyevski o la ostra parlante de Voltaire, o las bestias manchadas de sangre en la obra de Plutarco), pero lo que viene a ser claro es que algo está mordiendo en la conciencia del hombre justo cuando piensa en qué estamos haciendo con aquellas especies que no son humanas.
Desde hace poco tiempo, apenas algo más de treinta y tres años, desde la bomba intelectual que supuso la publicación de Animal Liberation, de Peter Singer, el enfoque animalista ha ido derivando poco a poco; las posiciones anteriores, que se detenían en los deberes por compasión o benevolencia hacia los animales no humanos bajo nuestro poder (en el más puro aspecto ético kantiano) y la clase de trato dado a los animales no humanos al utilizarlos, han virado al cuestionamiento del derecho de los humanos a usar, como si fuesen objetos éticamente irrelevantes, a los animales no humanos.
Este derecho de uso, inserto en toda cultura humana, se hace en virtud del especismo: la firme creencia —basada en un prejuicio y que no se apoya en motivo racionalmente defendible alguno— de que los animales no humanos están aquí a nuestro servicio, que no tienen intereses propios, que ni sienten ni padecen y que, por encima de su voluntad, ha de primar la nuestra.
Así, el especismo hace referencia al principio ideológico en el que se amparan todas las actitudes deplorables que el hombre tiene con el resto de los animales: desde prender fuego a gatos a colocar a delfines en acuarios para el solaz de la gente; desde catalogar a los animales vacunos como cosas que se comen hasta emplear a otras especies para que nos hagan compañía (eso sí, siempre en el modo que nosotros queramos). El resultado más evidente del especismo es que los animales pasan de ser seres autoconscientes y con intereses a objetos manipulables, cuyos intereses no se tienen en cuenta, que pueden ser poseídos y comprados como mercancía. Para decirlo más clara y crudamente: gracias a esa discriminación, pasan a ser nuestros esclavos.
Para el mismo autor, especismo es:
(…) la discriminación de aquellos que no son miembros de una cierta especie (o especies). En otras palabras: el favorecimiento injustificado de aquellos que pertenecen a una cierta especie (o especies).
Y culmina escribiendo:
El especismo ha sido definido en ocasiones como un trato desventajoso (o una consideración desigual) basada únicamente en la pertenencia a la especie. O un trato o consideración que favorece a los miembros de una cierta especie (o de varias especies) en función de factores que no tienen que ver con sus capacidades individuales. Estas definiciones, sin embargo, no parecen adecuadas cuando son contrastadas con la consideración que comúnmente reciben las distintas defensas de las discriminaciones intraespecíficas. Aquellas posiciones que defienden que los humanos varones o de ascendencia europea poseen determinadas capacidades individuales y que por ello deben ser favorecidos son comúnmente tildadas, si el criterio apelado es moralmente injustificado, de sexistas y racistas. Tomemos, por otra parte, la discriminación que han sufrido a menudo aquellos con síndrome de Down.
Ésta no es considerada de manera distinta según sea defendida sin aducir ningún argumento o sobre la base de que no poseen determinadas capacidades. No hay motivo alguno, pues, para conceptualizar el especismo de modo diferente.
Cabe también indicar que esta definición implica que una diferenciación justificada que distinga entre los miembros de especies distintas no será especista (al igual que no es sexista, por ejemplo, defender que las mujeres, y no los hombres, puedan tener derecho a atención ginecológica). El especismo, por definición, es una posición moralmente injustificada.
http://robertokles.blogsome.com/2008/03/03/p138/
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martes, 12 de agosto de 2008
Convivencia humana
**********CONVIVENCIA HUMANA**************
“No respondas a un hombre cuando está irritado; aléjate de él. Habla suavemente a quien te ha hablado con ira, porque las palabras suaves son una medicina para tu corazón”“ Es mejor ser mudo que hablar desmedidamente”“Quien se esconde detrás de su amo, tendrá quinientos amos.“No permanezcas sentado mientras tu interlocutor está de pie, especialmente si se trata de un anciano, aunque tu posición social sea más alta que la de él”“No hagas daño a un hombre para que otro no te haga daño a ti. Nos seas duro de corazón con un hombre, si puedes interceder por él. ““El hombre que pronuncia palabras aviesas no puede esperar de los demás actos de bondad. ““No disputes con el hombre discutidor, ni lo instigues con palabras; procede con cautela ante tu oponente, y cede ante el adversario; consulta con la almohada antes de hablar, porque la tormenta avanza como el fuego en el heno.”“No hay nadie que engañe a otro y que a su vez no resulte engañado. No hay nadie que vaya por mal camino y que prospere en la vida.” “No ofendas, para que no te insulten. El hombre insignificante que se comporta con arrogancia, inspira odio y desprecio. El hombre importante que se comporta con modestia tiene el respeto de todos”“En la vida no puedes conseguir nada con gritos y violencia”
********** COMO IR POR LA VIDA *************
“No jures en falso cuando te encuentras en dificultades, para no quedar en peor situación que la que ahora tienes.”“La ruina de un hombre reside en su lengua; cuida de no perjudicarte a ti mismo.”“Infórmate de todas las cosas para que puedas entenderlas. Sé magnánimo y afable, y así inspirarás simpatía.” “No gires en círculo, simplemente para no permanecer inmóvil. No huyas cuando te han golpeado, por temor a que dupliquen tu castigo. Quién enfrenta con valentía una desgracia, no sentirá todo el rigor de ese infortunio.”“Guárdate de hablar de aquello que perjudica a muchos; no hables de asuntos secretos. Si alguien habla así en tu casa, hazte el sordo.”“Si alguien está a tu lado, no comas tu pan sin invitarlo a que lo comparta contigo” “El corazón de un hombre es como el depósito de un granero donde se almacenan respuestas de toda clase; elige las que son buenas y exprésate con ellas, pero guarda cuidadosamente en tu interior las malas”“Si has llegado a ser un hombre importante cuando antes eras un pobre hombre, y ocupas ahora la jefatura de la ciudad, procura no abusar de tu situación.”
*************SIEMPRE LA VERDAD *************
“Si debes presentarte ante un hombre para comunicarle el mensaje de otro hombre, cuida de transmitir fielmente y de manera correcta lo que te mandaron decir. Transmite el mensaje exactamente. Quien tergiversa la verdad al transmitir un mensaje y sólo lo repite con palabras que complacen a todos, sean nobles o plebeyos, es un ser abominable.”
********** IMPORTANTE: LA FAMILIA *************
“Cuando tu madre te trajo al mundo, tomó sobre sí una enorme carga que llevó sola, sin ayuda. Unos meses después que tú naciste, se colocó ella misma bajo un yugo. Durante tres años te amamantó. Cuando te enviaron a la escuela para recibir instrucción, te llevó diariamente pan y cerveza de su casa. Ahora eres grande, tienes esposa y casa propia. No descuides a tu hijo críalo como tu madre te crió a ti. No hagas que nada ocasione sufrimientos a tu madre. Que nunca tenga ella que elevar las manos al cielo, y que Dios no oiga nunca su queja y te castigue.”“Coloca agua ante las tumbas de tu padre y de tu madre…No te olvides de hacerlo cuando estás fuera de tu casa. Lo mismo que haces por tus progenitores, hará tu hijo por ti.”
nosólocuentos…

Entre palabras de verdad y mentira, Pau, el duende de la Isla Perdida, me desvelaba el misterioso secreto del sueño encargado…
Mientras, Anso me miraba desconcertado, yo no podía dejar de repetirme la misma pregunta, qué hacía de nuevo aquí, en territorio de los de “Eraseunavez” donde no caben finales que no sean “ycomieronperdices” si mi firme propósito era ser de la tierra de los de “estoeraparaayer” y convivir con los de “estoesloquehay”. Pero ya no había vuelta atrás, ahora sólo podía pensar en conseguir ese sueño y ponerle fin al cuento.
… abrazada a Anso y a la aventura, inicié el viaje hacia el abismo Negro, perdiendo de vista cualquier vestigio de realidad…
Mientras, Anso me miraba desconcertado, yo no podía dejar de repetirme la misma pregunta, qué hacía de nuevo aquí, en territorio de los de “Eraseunavez” donde no caben finales que no sean “ycomieronperdices” si mi firme propósito era ser de la tierra de los de “estoeraparaayer” y convivir con los de “estoesloquehay”. Pero ya no había vuelta atrás, ahora sólo podía pensar en conseguir ese sueño y ponerle fin al cuento.
… abrazada a Anso y a la aventura, inicié el viaje hacia el abismo Negro, perdiendo de vista cualquier vestigio de realidad…
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lunes, 11 de agosto de 2008
Ley de Godwin
La ley de Godwin (también conocida como regla de analogías nazi de Godwin) es un enunciado relacionado a la interacción social, que propuso Mike Godwin en 1990. Dicha ley estipula que:
A medida que una discusión en Internet se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno.
A medida que una discusión en Internet se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno.
Existe una tradición bastante generalizada en muchos grupos de noticias de Usenet: tan pronto como se haga tal comparación el hilo se cierra y quien quiera que haya mencionado a los nazis pierde automáticamente la discusión. De esta forma, la ley de Godwin prácticamente garantiza un límite en la longitud de las discusiones en Usenet y otros grupos. Para muchos la ley de Godwin consiste en sólo eso, desconociendo la definición original mencionada al inicio.
No obstante, se considera un tanto soez el hacer uso de esta comparación deliberadamente con el único objetivo de acabar con la conversación y, de hecho, existe un corolario reconocido que afirma: cualquier invocación premeditada de la ley de Godwin para cerrar una discusión o un hilo fracasará
El nombre de la ley de Godwin viene de Mike Godwin, de la Electronic Frontier Foundation a principios de la década de 1990, época en la que dicha ley se popularizó. Richard Sexton asegura que ésta es una formalización de un mensaje del 16 de octubre de 1989 [1] que él envió.
Se puede deducir que una discusión en USENET caduca cuando uno de los participantes menciona a Hitler y los nazis.
Sin embargo, desde un punto de vista estricto, esta afirmación no parece correcta ya que la ley de Godwin no se refiere a una discusión caduca sino a la terminación inmediata de ésta.
Al considerar que el meme de comparaciones nazi en Usenet era totalmente ilógico y ofensivo, Godwin estableció la ley como un contra-meme, un término que él usa explícitamente en un artículo de 1994 sobre la Ley de Godwin. La función memética de la ley no es cerrar o terminar hilos de conversación (o clasificarlas como "caducas"), sino llamar la atención a los participantes sobre si el uso o comparaciones con nazis o Hitler es apropiada o no.
Muchos han extendido la ley de Godwin para determinar que cualquiera que mencione a los nazis como táctica de debate (en un argumento que no tenga relación con la Segunda Guerra Mundial o el Holocausto) automáticamente pierde la discusión. La idea que se esconde tras este argumento es que, dada la naturaleza de tales eventos, cualquier comparación con algo menos importante que el genocidio, la limpieza étnica, las pruebas médicas poco éticas o la extinción es inválida y considerada de muy poco gusto.
jueves, 7 de agosto de 2008
Cyrano
Cyrano: agresivo: ‘Si en mi cara tuviese tal nariz, me la amputara’. Amistoso: ‘¿Se baña en vuestro vaso al beber, o un embudo usáis al caso?’ Descriptivo: ‘¿Es un cabo? ¿Una escollera? Mas, ¿qué digo? ¡Si es una cordillera!’. Curioso: ‘¿De qué os sirve ese accesorio? ¿De alacena, de caja o de escritorio?’. Burlón: ‘¿Tanto a los pájaros amáis, que en el rostro una alcándara les dais?’. Brutal: ‘¿Podéis fumar sin que el vecino- ¡Fuego en la chimenea! - grite?’. Fino:’Para colgar las capas y sombreros esa percha muy útil ha de seros’. Solícito: ‘Compradle una sombrilla: el sol ardiente su color mancilla’. Previsor: ‘tal nariz es un exceso: buscad a la cabeza contrapeso’. Dramático: ‘Evitad riñas y enojo: si os llegara a sangrar, diera un Mar Rojo’. Enfático: ‘¡Oh, Nariz!… ¡Qué vendaval te podría resfriar? Sólo el mistral’. Pedantesco: ‘Aristófanes no cita más que un ser sólo que con vos compita en ostentar nariz de tanto vuelo: el Hipocampelephantocamelo’. Respetuoso: ‘Señor, bésoos la mano: digna es vuestra nariz de un soberano’. Ingenuo: ‘De qué hazaña o qué portento en memoria, se alzó este monumento?’. Lisonjero: ‘Nariz como la vuestra es para un perfumista linda muestra’. Lírico: ‘¿Es una concha? ¿Sois tritón?’. Rústico: ¿Eso es nariz o es un melón?’. Militar: ‘Si a un castillo se acomete, aprontad la nariz: ¡terrible ariete!’. Práctico: ‘¿La ponéis en lotería? ¡El premio gordo esta nariz sería!’. Y finalmente, a Píramo imitando: ‘¡Malhadada nariz que, perturbando el rostro de tu dueño la armonía, te sonroja tu propia villanía!’. Algo por el estilo me dijerais si más letras e ingenio vos tuvierais; mas veo que de ingenio, por la traza, tenéis el que tendrá una calabaza, y ocho letras tan sólo, a lo que infiero: las que forman el nombre: Majadero.
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